El dilema de los celadores: ¿Enfermería o fisioterapia como aliada para nuestra formación y desarrollo profesional?

21 enero


En este post de Red de celadores de Sanidad vamos a hablar del dilema entre la enfermería y la fisioterapia.

En el gigantesco mundo de la sanidad, cada profesión ocupa un rol vital. Los celadores formamos parte de una cadena esencial que sostiene el funcionamiento diario de los hospitales y centros de salud, de hecho, siempre me gusta destacar una metáfora que suelo utilizar al referirnos a nuestra categoría: “somos el cemento con la cual se hacen las paredes de nuestros centros”.

Sin embargo, al reflexionar sobre cómo podemos mejorar nuestras competencias y funciones, surge un dilema interesante:

¿Debemos acercarnos más a la enfermería o a la fisioterapia para potenciar nuestra formación y desempeño profesional? Este debate no es solo técnico, sino también práctico, y tiene implicaciones directas en nuestra evolución como colectivo.

Si, los sabemos, desde Red de Celadores de Sanidad no somos sordos al escuchar ciertas voces en nuestra categoría que, desde su punto de vista, no deberíamos ser cercanos ni a una ni a la otra, pero este no es el objetivo de este foro.

Celador con cartel de interrogación en la cara

Desde aquí damos por hecho que, los celadores de atención directa al paciente, somos y seremos una profesión sanitaria.

Y, desde luego, en este post no pasamos por alto el hecho de que si tuviéramos esta formación reglada (el ansiado Grado Medio), no tendríamos que exponer este dilema.

La cercanía natural con la enfermería

Históricamente, la colaboración entre celadores y enfermeras, incluyendo en todo momento a TCAE, ha sido y es fundamental.

Compartimos espacios de trabajo y, en muchas ocasiones, nuestras tareas están interconectadas, sin obviar el compañerismo y la integración que en la mayoría de los casos nos han trasladado y nos seguirán trasladando nuestras compañeras.

Desde el cuidado de pacientes, integración total en los equipos de desarrollo de protocolos, hasta el apoyo en procedimientos asistenciales, los celadores actuamos como extensión del equipo de enfermería.

Formarnos junto a enfermeras y TCAE podría abrirnos las puertas a un mejor entendimiento de las necesidades clínicas del paciente y de los procesos internos del hospital.

Sin duda alguna, la formación que continuamente nos ofrecen en la mejora de la asistencia a nuestros pacientes, nos ha definido como profesionales sanitarios, sin ellas, no habríamos alcanzado el nivel de conocimientos para llevar nuestras actuales funciones que, desde luego, no son las que eran hace 50 años.

Por poner un ejemplo entre muchos: asistir a un curso sobre cómo colaborar en situaciones de emergencia, como paradas cardiorrespiratorias, nos permitiría responder con más eficacia ante este tipo de eventos.

Sin embargo, también es importante reconocer que nuestra relación con enfermería puede estar tan consolidada que podría llevarnos a subestimar otras oportunidades de aprendizaje.

Fisioterapia: una nueva perspectiva

Entrando en profundidad con la opinión que queremos transmitir desde este artículo, desde Red de Celadores de Sanidad consideramos que la fisioterapia ofrece una perspectiva diferente, pero igualmente enriquecedora.

Los fisioterapeutas son expertos en la mecánica corporal, la rehabilitación y la ergonomía, incluyendo la anatomía y su complejo funcionamiento. Áreas en las que los celadores podrían beneficiarse enormemente.

Nuestro papel incluye frecuentemente tareas que exigen un gran esfuerzo físico, como movilizar pacientes o trasladar equipamiento pesado.

fisioterapeuta moviendo pierna

Alinear nuestra formación con la fisioterapia podría ayudarnos a desarrollar competencias que impacten tanto en nuestra seguridad como en la de los pacientes.

Por ejemplo:

Que los celadores aprendamos técnicas de transferencia y movilización seguras desde la perspectiva de la fisioterapia podría reducir el riesgo de lesiones musculoesqueléticas.

Pues, no cabe duda, de que la mayoría de los que trabajamos como celadores, según van pasando los años o de forma repentina, caemos en dolores, lesiones o enfermedades que, bajo una tutela formativa de estos profesionales, poco a poco veríamos como se reducirían.

También podemos incluir el aprendizaje y los conocimientos en anatomía para la seguridad y salud de nuestros pacientes, las patologías que sufren muchos de ellos y el tratamiento y vigilancia desde nuestra responsabilidad que, por supuesto es menor que la de estos, eso lo sabemos.

Este ejemplo que os pongo, seguro que os resulta familiar:

Un compañero de cualquier categoría nos pregunta:

-“¿Cómo se mueve tal paciente cuando le hemos levantado?”

En la mayoría de los casos, si somos humildes, no sabemos describir ese momento de forma técnica y precisa. Ahí se reflejan algunas de nuestras carencias formativas.

La fisioterapia también podría inspirarnos a ser más proactivos en el bienestar del paciente, especialmente en situaciones donde se necesiten conocimientos básicos de rehabilitación o soporte a la movilidad funcional.

La idoneidad de participar en sesiones donde se enseñen ejercicios para prevenir lesiones laborales podría mejorar nuestra calidad de vida y nuestra longevidad profesional.

¿Cuántos de nosotros acudiríamos a sesiones de estiramientos tuteladas por fisioterapeutas o compañeros formados en nuestros primeros 15 minutos de jornada? Yo, desde luego, no me lo perdería.

Una solución integradora

En lugar de ver este dilema como una elección excluyente, podríamos enfocarlo desde una perspectiva integradora. Tanto la enfermería como la fisioterapia tienen mucho que aportar a nuestra profesión.

Una posible solución sería fomentar programas de formación que combinen elementos de ambas disciplinas.

Por ejemplo: desde los centros sanitarios, nuestros responsables o incluso nosotros como profesionales, podríamos diseñar talleres multidisciplinares donde enfermeros y fisioterapeutas impartan conocimientos específicos adaptados a las funciones de los celadores.

Pero, una primera iniciativa sería la de crear grupos de trabajo donde celadores, el equipo de enfermería y fisioterapeutas compartan experiencias y soluciones a problemas comunes.

También apoyamos que, como graduados que son, con una perspectiva profesional en ascenso dentro de las instituciones (como responsables, coordinadores, etc…)

Los celadores esperamos formar parte de los equipos de trabajo de la fisioterapia tal como lo hacemos con los equipos de enfermería, y que sean estos los que sepan dotarnos de proyectos ilusionantes para nuestra profesión.

Un camino hacia la excelencia.

El futuro de nuestra profesión está en nuestras manos.

Al acercarnos a la enfermería, reforzamos nuestro papel como parte integral del equipo asistencial.

Al aprender de la fisioterapia, protegemos nuestra salud y mejoramos la calidad de nuestras intervenciones. Es más, consideramos que estamos en un 50% de cercanía con unos y otros.

En realidad, no se trata de elegir entre una u otra, sino de construir puentes que nos permitan avanzar juntos hacia una sanidad más humana, segura y eficiente.

Este dilema no solo refleja la riqueza de opciones que tenemos, sino también la importancia de ser proactivos en nuestra formación.

Al final, los mayores beneficiados serán los pacientes, y ese, sin duda, es el mejor indicador de que vamos por el buen camino.

fotografía de Raúl Jiménez Díaz, autor del artículo

Raúl Jiménez Díaz, Red de celadores de Sanidad.

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