
La trinchera sanitaria: así trabaja Santiago González, un celador en una de las unidades más peligrosas de España.
- Post de Red Celadores de Sanidad
- Categorías Celadores en unidades especiales, Celadores: el alma de los pasillos., Entrevistas, Profesión y visibilidad
- Fecha agosto 5, 2025
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El Hospital Carlos III de Madrid es conocido por su unidad especializada en enfermedades infecciosas y aislamiento de alto nivel. Es parte del complejo del Hospital Universitario La Paz y ha sido clave en la gestión de enfermedades altamente contagiosas en España.
En 2014, su unidad de aislamiento de alta seguridad biológica fue utilizada para tratar a los misioneros infectados por ébola repatriados desde África. Desde entonces, ha seguido siendo una referencia en el tratamiento de enfermedades infecciosas emergentes.
Hoy, en Red de Celadores de Sanidad hablamos con Santi, celador de la Unidad Aislamiento de Alto Nivel (UAAN).
Entrevistamos a Santiago González, celador en la Unidad de Aislamiento de Alto Nivel del Hospital Carlos III
¿Cómo es un día habitual para un celador en esta unidad?
La jornada comienza con un briefing, donde estamos presentes todos los integrantes de todas las categorías que vamos a desarrollar la actividad durante el turno.
Se expone el estado clínico del paciente, y se programan todas las tareas asistenciales a realizar, en base a los requerimientos del día y necesidades del paciente. De tal modo se organiza a los distintos profesionales necesarios que efectuaran su trabajo de manera integrada, coordinada y armonizada.
Una vez terminamos el briefing nos ponemos manos a la obra. Si es necesaria nuestra intervención dentro de la habitación preparamos la uniformidad estipulada y preparamos todos los componentes que conforman nuestro Epi de trabajo. Y si no fuese así ayudamos a los compañeros a ponerse los Epis siguiendo los protocolos, o cualquiera de las actividades que no sean encomendadas.
Por ejemplo, preparación de soluciones desinfectantes, apresto de contenedores para toma de muestras, anotación de entradas y salidas en el libro de registro, presencia activa en el control de pantallas etc… el número de actividades en la que se nos pueda requerir es significativo desde el punto de vista de la polivalencia.
El nivel de concentración debe ser alto, y las condiciones de los epis de trabajo restan la confortabilidad habitual de una jornada como sucede en la rutina habitual en otros servicios.
Al cabo de un turno de trabajo las entradas a las habitaciones son variables respecto a las necesidades médicas del paciente o demandas de otros tipos de asistencia, por lo que hay jornadas que son extenuantes u otras que son más llevaderas.
El nivel de concentración a de ser alto, y las condiciones de los epis de trabajo restan la confortabilidad habitual de una jornada como sucede en la rutina habitual en otros servicios. Como en otras unidades también depende del estado y la evolución del paciente.
Al final del turno se da el relevo, se cuentan novedades siguiendo la tónica general del trabajo hospitalario. En la UATAN las jornadas se parecen, aunque cada día es distinto.

¿En qué consiste exactamente tu trabajo dentro de la Unidad de Aislamiento de Alto Nivel?
Una de la peculiaridad de UATAN es que todos hacemos de todo, una de las premisas es maximizar la efectividad de cada entrada en las habitaciones, por ende, es necesario este plus de actividad asistencial.
No es raro ver a un médico colaborando en la retirada de excretas ni a un celador recepcionando y preparando las muestras dentro de la habitación que se envían al laboratorio, es así con todos los profesionales.
Existen procedimientos en los que se requiere de forma directa la presencia del celador, como puede ser el ingreso en la unidad o en la preparación o en la entrega post-morten, al servicio funerario, también recepcionamos y transportamos las muestras que se envían al Centro Nacional de Microbiología por sus siglas CNM, perteneciente al Instituto de Salud Carlos III.
El personal es voluntario y altamente vocacional, los celadores aportamos nuestro granito de arena a esta compleja y especial unidad.
Atendiendo a nuestras funciones propias de la categoría estamos implicados en cualquiera de las mismas y por nuestra polivalencia en la que se requiera, lo importante es aportar fluidez, apoyo y profesionalidad en todas las facetas que necesite el paciente, nuestros compañeros y la unidad en sí misma.
Una unidad de estas características conlleva un trabajo titánico en su organización y coordinación desde todos los estamentos del centro y todas sus direcciones. El personal es voluntario y altamente vocacional, los celadores aportamos nuestro granito de arena a esta compleja y especial unidad.

¿Cuáles son los protocolos de bioseguridad que debes seguir y cómo afectan a tu rutina diaria?
Para empezar, hay unas máximas claves, está estipulado que no se pueden llevar joyas, pendientes, relojes, tampoco se puede ir maquillado y en el caso de los hombres no podemos llevar barba, el pelo a de ir recogido, todo esto es por cuestiones de seguridad.
La base principal es la puesta y retirada de los Epis, y a partir de ahí entrenamos todo tipo de situaciones que se pueden dar en una actividad real.
Cualquier actividad que realizamos está sujeta a un procedimiento, todos los protocolos los entrenamos durante jornadas específicas de formación, que se realizan cada tres meses, impartidas por expertos formadores que pertenecen a la unidad.
La base principal es la puesta y retirada de los Epis, y a partir de ahí entrenamos todo tipo de situaciones que se pueden dar en una actividad real.
Por ejemplo, tenemos protocolos en caso de síncope de alguien del personal que pudiera sufrirlo dentro de una habitación, roturas de guantes, retirada de residuos, retirada de la capsula de aislamiento (desmontaje y transferencia del paciente), limpieza de fluidos del paciente dentro de la habitación, etc.
Dentro de la habitación el paciente y el personal estamos monitoreados constantemente desde el exterior, y en las esclusas de sucio tenemos un recurso preventivo que desde fuera y a través de un interfono nos enfoca, y nos asiste guiándonos en todas las tareas que realizamos, son un apoyo primordial.
También se han hecho simulacros sorpresa, coordinados por salud pública, el último me cogió un Domingo por la mañana comprando en el rastro de Cascorro.
En una activación real, en el hospital me siento muy seguro, y en casa o en mi rutina diaria actuó con naturalidad, si bien, en algún momento limito mis contactos sociales.
En los casos del ébola, anulé citas y limité al máximo mis contactos sociales, había mucho alarmismo y muchos recibimos cierto rechazo por parte de nuestros conciudadanos por desconocimiento o miedo.
También se han hecho simulacros sorpresa, coordinados por salud pública, el último me cogió un Domingo por la mañana comprando en el rastro de Cascorro.

Yo confió totalmente en el trabajo de los profesionales que se encargan de velar por la seguridad de los empleados en la unidad, y en mi vida privada intento ser cauteloso.
A través de salud laboral enviamos tomas de temperatura cada 24 horas y si tuviéramos algún síntoma anómalo por enfermedad tenemos distintos teléfonos de contacto.
¿Cómo afecta el nivel de exigencia y aislamiento a tu estado emocional y al de tus compañeros?
En todas las activaciones que he estado presente, todo el personal esta super motivado, y con tremendas ganas de trabajar de la manera más eficaz y profesional.
Hay mucha concentración por cada detalle, si el caso responde de forma positiva nos anima mucho, si bien a lo largo de los días puede aparecer cierto cansancio. Y si todo va bien incluso podemos cometer errores por relajarnos, hay que estar siempre “enchufado”.
En todas las activaciones que he estado presente, todo el personal esta super motivado, y con tremendas ganas de trabajar de la manera más eficaz y profesional.
Cuando después del enorme trabajo de todos, el paciente no responde bien, o no sale adelante nos afecta, aunque en nuestra profesión no es algo que sea ajeno.
Recuerdo los primeros casos de SARS-coV-2 que recibimos en la unidad para su aislamiento y tratamiento, como mis compañeros de enfermería pasaban horas a pie de cama, cuando salían de la exclusa las marcas de las gafas estaban clavadas en su rostro, e incluso lesiones cutáneas por la constante presión de las mismas, era un esfuerzo realmente meritorio.
Podemos con el nivel de exigencia, el estado emocional muchas veces depende de diferencias individuales, personalmente opino que desde el exterior lo que necesitamos es hacer nuestro trabajo tranquilos, sin presión mediática, ni presencia de agentes externos en la unidad, sabemos quiénes somos y como tenemos que hacerlo, tenemos que estar concentrados.
A mi me gusta valorar tres aspectos, uno es la evolución del paciente, el segundo es la protección de los profesionales implicados, y el tercero es que hemos de ser una barrera ante la ciudadanía, el patógeno no debe salir al exterior, esto implica muchos eslabones de la cadena, y es por lo que más presión me suelo llevar a casa.

En situaciones de crisis como la del ébola en 2014 o los tratamientos de fiebre hemorrágica (Crimea del Congo*) como la de 2024: ¿cómo se vive la experiencia desde dentro?
En 2014 no existía la unidad como tal, El Hospital estaba inmerso en el proceso de adhesión al Hospital La Paz al cual a día de hoy pertenecemos, se hizo todo lo posible con todos los medios que se disponían en aquel momento, fue una etapa muy emocional, muy dura, a nivel físico, mental y de convivencia social.
Sin embargo, de toda aquella situación nació un tremendo aprendizaje, que gestó lo que considero que fue un nuevo comienzo, el germen de un proceso gradual de lo que hoy en día es la Uatan.
La sensación es de tensión operativa, motivación, y alta concentración.
Si se decide activar la unidad debido a un caso confirmado, es como prender un interruptor mental. Si no nos encontramos en el centro, tenemos que llegar en menos de un tiempo determinado.
No voy a entrar en detalles de todos los preparativos que se han de revisar, cotejar y preparar en breve tiempo. La sensación es de tensión operativa, motivación, y alta concentración.
En esta activación por Crimea Congo en 2024 no participe al encontrarme en periodo vacacional, pero me consta que todos mis compañeros cumplieron una vez más dando lo mejor de si mismos.
En 2016 fuimos activados por primera vez por FHCC (Fiebre Hemorrágica) en una compañera, de otro centro perteneciente al SERMAS, tuvimos mucho movimiento y se trabajó muy coordinado y muy bien.
Cuando la paciente se libró del virus y paso a otra habitación sin medidas de tratamiento tan estrictas, una tarde vino el, por aquel entonces, consejero de sanidad (J Sánchez Martos) acompañado por el coordinador de la unidad a visitar a la paciente.
Estaba hablando con él y me comentaba que el empezó de celador en el Hospital Niño Jesús y que luego fue escalando en sus estudios, justo llego la hora de la cena, y le inste a que pasara a la habitación y le pasara la cena a la paciente, y ni corto ni perezoso cogió la bandeja y junto al coordinador entraron a visitarla.
La hizo mucha ilusión y a nosotros mucha gracia. Hay momentos de mucha tensión, pero otros momentos como los de la anécdota que también son entrañables.

¿Te has encontrado con alguna situación especialmente difícil o que te haya marcado en este trabajo?
Hay días que nunca voy a poder olvidar, y sensaciones que tengo asociadas a determinados momentos, que hubiera preferido no tener. Imagino que es algo común en el ámbito sanitario y en general para todos los que llevamos el pijama puesto.
Nunca me he puesto nervioso cuando tengo que entrar en las habitaciones de aislamiento, si bien y si lo extrapolamos a otras unidades que he trabajado como Urgencias o Uci, a veces te llevas mazazos de realidad, y te hacen valorar tu vida propia y los momentos que la componen.
Trabajar en sanidad te expone a situaciones y vivencias que te hacen enfocar la vida como algo valioso y delicado, muchas veces se nos olvida, sino sería una carga psicológica enorme, sin embargo, te cala en tu interior, hoy estamos bien pero mañana podemos estar al otro lado del uniforme.
Esto ya es de mi cosecha propia pero creo que la prevención ha de ser un pilar en la salud, y de estos años de trabajo he aprendido que hay una línea muy fina entre la vida y la muerte, y todo lo que implica está en nuestra sociedad.
Todo esto te hace valorar la nuestra propia y por supuesto la de los demás, y ser consciente del privilegio de poder sentir latir el corazón cada minuto.
¿Qué cualidades crees que debe tener un celador que trabaje en una unidad como esta?
Buena pregunta, te enumeraré unas cuantas, bajo el manto de mi subjetividad.
Ha de saber trabajar en equipo, capacidad para aprender nuevos conceptos y estar concentrado, conocer cuáles son sus límites y su estado antes de ponerse el EPI, estar bien familiarizado con el medio de la unidad del paciente, tener un buen manejo de las movilizaciones posturales, entrenar como si fuese un caso real, y si es un caso real trabaja como entrenas.
Somos un equipo y esa es nuestra mayor fortaleza.
¿Sientes que tu labor como celador está bien valorada dentro del hospital y por la sociedad en general?
En el Hospital en que trabajo, tengo la sensación de que, si se me valora, es una percepción personal. Por la flexibilidad de nuestro trabajo he recorrido muchos servicios, conozco una parte muy amplia de la plantilla.
La opinión que más me importa es la de mis propios compañeros celadores y de mis superiores directos, y a partir de ahí la del resto de compañeros de otras categorías con la que comparto horas, días, meses…… de jornadas de trabajo.
Tenemos un largo camino por recorrer, tan largo como el que han recorrido nuestros ancestros celadoriles[…]seguimos siendo unos grandes desconocidos, con nuestras vetustas funciones de los años 70, en muchos casos vistos como los oompa loompas del clasista sistema de categorías de la salud.
No obstante, es mi percepción, soy un celata humilde, no debo ser yo quien valore mi labor, creo que todos tenemos nuestros días buenos y malos, etapas mejores y peores, aunque como trabajadores públicos siempre se intenta trabajar con ese plus que repercuta en la ciudadanía, y que haga a nuestros compañeros su labor más llevadera.
Respecto a la valoración como categoría laboral dentro de los sistemas hospitalarios y la sociedad en general, creo que tenemos un largo camino por recorrer tan largo como el que han recorrido nuestros ancestros celadoriles.
Pese a ser una categoría que como he podido ver en esta misma página web, tenemos un amplio reconocimiento en las encuestas de satisfacción de distingos hospitales a nivel nacional, seguimos siendo unos grandes desconocidos, con nuestras vetustas funciones de los años 70, en muchos casos vistos como los oompa loompas del clasista sistema de categorías de la salud.
Sin formación reglada específica, y siempre a remolque de otras direcciones de las administraciones sanitarias, hacemos de todo, somos parte activa de multitud de tareas, y cuando alguien nos pregunta por nuestra profesión terminamos diciendo que somos camilleros porque si no, no nos entienden. Gestión y Servicios “Ad maiorem Dei gloriam”

¿Qué medidas o cambios crees que mejorarían las condiciones de trabajo en esta unidad?
Principalmente las retribuciones que se ocupan de la disponibilidad inmediata en caso de activación, la adscripción es voluntaria y en caso de activación hay que dejar a un lado todas nuestras rutinas diarias o planes inmediatos o de futuro a corto plazo.
Creo que esto mejoraría la respuesta de tiempo y la presencia óptima del personal en caso de activación.
Otros procesos que pueden mejorar las condiciones o la seguridad surgen del aprendizaje diario durante los entrenamientos o jornadas laborales en activo, en ese aspecto cada opinión o sugerencia es valorada y tomada en consideración si fuera menester.
¿Se utilizan nuevas tecnologías en tu trabajo? ¿Cómo han cambiado la forma en que desempeñas tu labor?
Mas que nuevas tecnologías diría que cada vez se intenta mejorar en nuevos medios, en material más moderno, y más adaptado a las tareas concretas que se han de realizar, desde el punto de vista de su funcionabilidad y su viabilidad por cuestiones de bioseguridad.
Todo elemento que se añada que nos haga el trabajo más sencillo, y que aporte confort al paciente y a nosotros mismos para mi es bienvenido.

¿Existen herramientas digitales o equipos automatizados que faciliten la seguridad y la gestión dentro de la unidad?
De momento no soy capaz de percibir dichos adelantos en esta zona asistencial, no podría describir alguna herramienta o equipo que no exista en otras unidades del hospital. Exceptuando los medios físicos de contención como pueden ser los sistemas de esclusas, sistemas de filtrado y presión negativa.
¿Crees que el avance tecnológico podría hacer más eficiente el trabajo de los celadores en áreas de aislamiento como esta?
Por supuesto, y estoy seguro que cuando lleguen se valorará la implantación de los mismos, porque en la UATAN se busca la excelencia que subyace de la eficiencia.

Raúl Jiménez Díaz ![]()
Celador en el Hospital de Fuenlabrada y coordinador de la plataforma Red de Celadores de Sanidad. Con casi dos décadas de experiencia en el ámbito hospitalario, combino la práctica asistencial diaria con la labor de visibilizar, formar y dignificar nuestra profesión. Desde esta plataforma impulsamos entrevistas como esta para dar voz a celadores que trabajan en unidades críticas, mostrando el compromiso, la humanidad y la profesionalidad que definen nuestra labor.
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